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Estrategias para la solución de conflictos en contexto social

Estrategias para la solución de conflictos en contexto social.

 

Proceso de diálogo.

El diálogo es un proceso comunicacional en el que las partes en conflicto informan, debaten, crean opciones y negocian con la finalidad de llegar a acuerdos de manera colaborativa.

Generar confianza:

Si escaseara la voluntad de dialogar conviene, antes de empezar, crear confianza en los actores, aclarando malentendidos y prejuicios, identificando aspectos en común y despertando la conciencia de que los problemas son de todos y que solo juntos se podrán resolver.

Incluir:

Ningún actor primario en el conflicto debe quedar excluido del diálogo. No hay que olvidar, además, la perspectiva intercultural.

Contar con un facilitador:

Es conveniente recurrir a un facilitador o mediador que convoque a las partes, explique el funcionamiento de un proceso de diálogo, que no es un juicio ni una asamblea comunal; que establezca reglas de respeto mutuo y de uso de la palabra.

Evaluar:

Al final del proceso de diálogo es muy necesario hacer una evaluación para identificar errores y aciertos que nos ayuden a legitimar este mecanismo y a educarnos mejor en el diálogo.

Estrategias para la solución de conflictos en contexto productivo.

Detección del conflicto:

A veces son los propios implicados los que informan del conflicto, y otras es el responsable de los trabajadores el que lo detecta.

Rápida actuación:

Cuanto antes se comience a trabajar en resolver el problema, antes comenzará a disminuir el malestar de las personas afectadas por el mismo.

Escuchar a todas las partes involucradas:

Toda historia tiene distintas versiones según quien la cuente, por ello se debe escuchar de manera imparcial a cada parte, para poder tener una visión más objetiva del conflicto.

Análisis del conflicto:

Hay que buscar la naturaleza del mismo, a quienes implica, si es un origen personal o profesional.

 

Mantener la calma:

La gestión de conflictos es una de las disciplinas más difíciles de abordar dentro de la gestión empresarial de toda organización, ya que en ella habitualmente se involucran los sentimientos y emociones de las personas, dando lugar a situaciones complicadas.

Plan de resolución del conflicto:

Una vez ya se sabe quiénes son los implicados y cuál es la raíz del conflicto, y se dispone de toda la información necesaria, hay que diseñar un plan sobre cómo resolver el conflicto, para luego poder explicárselo a los empleados. Hay que dejar claro cuál va a ser la solución.

Reunión con los implicados:

Es hora de intervenir en el asunto, y mediar con los trabajadores, para solucionar el conflicto. La reunión se hará de manera privada, nunca en público. Se explicará a las personas protagonistas del conflicto, lo que está suponiendo este problema a la empresa (mal clima laboral, disminución del desempeño de los implicados, malestar de los compañeros, ralentización en la consecución de los objetivos de la empresa, etc.)

Objetivo común:

Hay que hacer ver a los empleados, que el objetivo de todos es el mismo, y que hay que ser profesionales dejando a un lado las desavenencias personales que no hacen otra cosa que perjudicar al grupo. No se trata de llevarse bien, sino de respetarse y trabajar para lograr el mismo objetivo.

Negociación y acuerdos:

Tras la negociación  para llegar a la solución deseada, se recomienda que los acuerdos alcanzados se pongan por escrito, de manera que sea un compromiso claro para los implicados en el conflicto, y que no puedan cuestionarlos en un futuro.

 

Seguimiento:

Tras un tiempo no hay que dar por resuelto y olvidado el conflicto, hay que revisar si se están cumpliendo los acuerdos que se pactaron en su momento, y si la situación ha mejorado. En caso contrario habrá que buscar otro tipo de solución.